¡No q No?: puritito mexicano sin salir de Madrid

2 enero 2015

¿Eres de los que se ha propuesto para 2015 viajar a cascoporro pero no tienes ni un cangrejo en la cartera? En Madrid a tu estilo te damos una solución: viajar con el paladar. Te costará poco (a no ser que siga subiendo el Metro) y podrás repetir tantas veces como quieras (siempre y cuando te pegues luego una buena caminata para bajar el michelín). En nuestro primer post del año te proponemos viajar a México más o menos desde Barajas: el avión gastro se llama ¡No q No?

No Que No © Javier Arroyo Atelier Fotografico-19

Lo primero que te sorprende al entrar al ¡No Q No? Gastrobar (aparte del nombre, una especie de chulería de Luis Porras, su dueño y director, cuando le dijeron que no iba a ser capaz de abrir este pequeño escondite mexicano al lado del aeropuerto) es su decoración: nada de topicazos mexicanos, con mantas de mil colores y sombreretes por doquier. Aquí se ha apostado por un ambiente cool sin estridencias, con maletas, cámaras de fotos antiguas, libros, sillas de distintos estilos, letreros vintage… piezas que encajarían en cualquier comedor con estilo de Madrid.

Al abrir la carta empieza a olerse la gloria. Corta pero apetitosa, tiene distintas variedades para dar placer a la muy. Y como Luis parece estar empeñado en que empiece el año con más kilos de más, nos prepara un menú en el que probamos casi todo.

No Que No © Javier Arroyo Atelier Fotografico-17

Primero, guacamole. Hecho al momento por Daniel Piazza, el chef. Magnífico. Con su chorrito de lima y su toque (solo un toque, lo prometo) de cilantro.

Después, enchiladas poblanas, servidas con tortillas de maíz, con su salsita picantita (no mucho, como manda el diminutivo), y enchiladas potosinas, algo más ardientes para la húmeda.

No Que No © Javier Arroyo Atelier Fotografico-31

Al tercero es el turno de los tacos con tinga de pollo y cochinita pibil y las quesadillas con quesos huitlacoche y flor de calabaza, que son sencillamente deliciosos.

En el cuarto acto llega la estrella, el pato con mole: aunque el pato es un plato graso, la salsa de chocolate, aderezada con un puntito de chile, le da el contrapunto y armoniza a la perfección en una fusión en la que cada sabor queda potenciado (vamos, que distingues el pato del mole, por resumir).

No Que No © Javier Arroyo Atelier Fotografico-34

Y atentos al postre: mangos en almíbar, con helado de queso mascarpone y chile piquín, y una tarta margarita flambeada, refrescante y con su puntito provocativo, con poco que envidiar a los cócteles chipén con que te sorprende Andrés Verdugo, el jefe de sala. Imprescindible la margarita de fresa. ¿Que no lo habéis oído nunca? Yo tampoco, pero cuando lo probéis habrá poco más que decir.

 

¡NO Q NO?
Calle Bahía de Palma, 7A
Tel.: 917 47 47 36
¿ACEPTAN VALES DE COMIDA?

Texto: Noelia Jiménez

Fotos: Javier Arroyo



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