Judith Hidalgo: de Madrid al cielo pasando por Nueva York

29 abril 2015

Cuando a una se le acumulan los años en la comisura de los labios empieza a ver triunfar a algunos de los que estudiaron con ella. Incluso a muchos que vinieron mucho más tarde. Y que ni siquiera estudiaron. Pero eso es otro cantar. Hoy la cosa va de lo primero, de recuerdos, de reencuentros y de alegría por la prosperidad del prójimo. Hoy os voy a contar la historia de Lala y Lola. O, lo que es lo mismo, la historia de su directora, Judith Hidalgo, compi de fatigas en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complu. 

Bueno, casi que os lo va a contar ella, porque a Judith lo que le gusta es contar historias tras la cámara y a servidora, hacer preguntas y creerse que entrevista. Así que ahí va la primera.

 

judith hidalgoJudith, no tenías bastante con estudiar periodismo… que te metiste a cineasta. ¿Se puede vivir de esto?

Estudié periodismo porque me gustaba escribir y contar historias. Con el documental uní dos pasiones, el periodismo y el cine. Y ahí ando, entre dos bandos… Ha sido bastante natural, así que eso no ha sido un esfuerzo.

Me preguntas que si puedo vivir de esto… Yo desde 2011 soy freelance y realizo documentales, ficción y siempre con presupuestos, pero son low-cost. Así que aunque yo intento enfocarme solo en estos proyectos, en muchas ocasiones tengo que compatibilizarlo con otros trabajos. Por el momento, me sigue interesando el esfuerzo…

 

Has estudiado en Estados Unidos. ¿Allí también trabajan en el audiovisual por amor al arte?

Estudié en Estados Unidos en Nueva York y en Los Ángeles por dos becas, una por jóvenes artistas de la Comunidad de Madrid y otra por becas de la Fundación Autor de SGAE para artistas en el extranjero y la experiencia fue increíble, solo tengo buenas palabras.

Allí también se trabaja por amor al arte, esta profesión es muy vocacional, está llena de pasión. Por ejemplo, en NYC hicimos cortometrajes y los actores no cobraban, aunque fueran profesionales…

Pero también tengo que decir que en Los Ángeles se respira industria y la sensación de que si te lo curras mucho, puedes llegar a cobrar bastante. Eso es algo que motiva, claro.

Lala y Lola. TEASER. from Zentropía Films on Vimeo.

Vamos a Lala y Lolatu nuevo documental, seleccionado en un buen número de festivales de todo el mundo. Desarrolla una historia personal: tu experiencia con la afasia que sufrió tu abuela. ¿En qué momento decidiste que habías de llevarlo al cine?

Cuando sucedió el episodio de ictus de mi abuela y como consecuencia le provocara una afasia lingüística, estuve días en el hospital y allí viví un universo alternativo. Muchas personas que hayan estado días enteros y seguidos en hospitales lo entenderán perfectamente. Allí se crea como un mundo surrealista, paralelo, no sé… En mi caso, esa viviencia hizo que en menos de una semana escribiera la primera escena del guión y la dejé ahí. Pasaron ocho meses hasta que retomé Lala y Lola y terminé el guión.

 

Por lo que he buceado en tu web, es la primera vez que trabajas con una actriz de tanto recorrido como Asunción Balaguer. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Qué es lo que más trabajo te ha costado pedirle?

La experiencia ha sido increíblemente buena. Precisamente el gran recorrido de Asunción ha hecho todo muy fácil. Fue ella quien propuso prepararse su personaje en una asociación de afasia para saber cómo vocalizaban las personas que tienen este trastorno y cómo interactuaban con los terapeutas y familiares. Tanto Asunción como Berta Hernández se prepararon los personajes en esta asociación y el resultado fue espectacular.

Lo que más me ha costado pedir a Asunción Balaguer fue una escena en que se tenía que abrir de piernas porque aparecía un enfermero muy sexy. A mí me costó, pero a ella le pareció muy divertido y no puso ningún problema.

 

¿En qué género te sientes más tú: ficción o documental?

Quizá el documental porque tengo más experiencia, me gusta contar historias reales y saco mi parte de periodista. Eso sí, la ficción tiene algo que engancha y cuando hice mi primer cortometraje quise hacer mi segundo, mi tercero y ahora me encantaría hacer un largometraje de ficción si consigo financiación, claro…

Pero mi zona de confort sigue siendo el documental. Precisamente ahora estoy realizando un documental sobre transexualidad y me está encantando. Me estoy poniendo en la piel de los otros, estoy viendo perspectivas que antes no me había planteado.

 

No es la primera vez que buceas en trastornos: ya lo hiciste con el autismo. ¿Qué te llama la atención de estas situaciones para llevarlas al cine?

Me siento muy cómoda, me pongo en el lugar del otro y lo que más me gusta ver es que en cualquier tipo de trastorno siempre hay escapes para incrementar tu calidad de vida. Todos tenemos algo en nuestras vidas sean o no trastornos. Por ejemplo con la afasia los familiares y los afectados encuentran nuevas vías de comunicación, con el autismo hay muchas terapias y vida adaptada para tener una buena calidad de vida. Y así con todo…

 

Dime algo que se te haya grabado a fuego de tu paso por la Complutense (y que no sea el mus de la cafetería).

Jaja… Lo que se ha grabado a fuego además del mus de la cafería han sido las bibliotecas de la Complutense, son impresionantes. Tienen un catálogo ingente, podíamos conseguir libros de otros siglos. Me gustaba mucho bucear en las bibliotecas de la universidad.

También se me grabó a fuego una frase de una profesora que tuvimos en común, María José Seoane: «Afortunadamente todos servimos para más de una cosa». Además de que te quita presión, creo que es verdad, podemos ser buenos y felices en varias cosas en esta vida.

 

Texto: Noelia Jiménez



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