LA COCINA SANDÓ DA UN GIRO DE 180º CON ISAAC FERNÁNDEZ

3 octubre 2019

La restauración del Hotel Santo Domingo ha decidido cambiar de ‘rumbo gastronómico’ y esta nueva etapa la encarna el chef Isaac Fernández. Los responsables del hotel, siempre en constante evolución, han elegido a este madrileño con dilatada experiencia para ponerse tras los fogones de Sandó y aportar un toque fresco y moderno a la carta.

Este espacio, con el Restaurante Sandó a la cabeza, ha apostado por alguien que lleva en el ADN eso de combinar los sabores de siempre pero aportándole un toque muy personal. Isaac, que ha pasado por cocinas como Urrechu y que también abrió su propio negocio, El Mendrugo, sin duda aporta su sello a todo lo que hace gracias a una particular y extraordinaria visión de la gastronomía madrileña en la que apuesta por lo natural y lo casero. Todo se hace allí: fondos, salsas, helados, repostería…, utilizando en la medida de lo posible producto de Km 0 y siempre de temporada, dándoles un punto rompedor.

Su llegada supone un soplo de aire fresco que se traduce en una carta dinámica con muchas propuestas para compartir y disponibles también en medias raciones. En el Restaurante Sandó, el chef recupera algunos de sus platos estrella como los Puerros en escabeche asiático y caviar de tomate, o guiños a la casquería madrileña (re)interpretada con maestría, como los Callos o esa magnífica Oreja en salsa kimchi. Del mar encontramos por ejemplo el Bacalao con untuoso de garbanzos y cristal de espinacas o la Corvina con guiso marinero; y en cuanto a las carnes destaca el Pastel de rabo con Campari, manzana Granny Smith y toques de naranja, o el Jarrete de pato con tartar vegetal.

Respecto a los postres, siempre hay que dejar sitio para alguno (o varios para compartir…): Torrija con helado de su propio jugo, Sándwich de coco relleno de piña y mango, o la original Ensalada de burrata (sí, de postre). El mercado irá marcando la temporalidad de su cocina y cada estación traerá propuestas frescas y diferentes donde como siempre, seguirá habiendo muchas opciones sin gluten.

Pero los cambios no se quedan ahí, también han cambiado la estética de ciertos detalles como la mantelería o la vajilla, y lo que sin duda atrapará al comensal haciéndole repetir una y otra vez es su oferta culinaria.

El exquisito ambiente, cálido y elegante a la par que informal es el marco perfecto para dejarse llevar por los sentidos y disfrutar de las deliciosas propuestas que acompañan también con una cuidada estética. El mejor entorno por ejemplo para celebrar comidas de negocios de forma tranquila en pleno centro.

 



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